La resistencia física es un factor importante en el
desarrollo deportivo de una persona. A través de distintos ejercicios,
variaciones de velocidad y de terrenos, los maratonistas -por ejemplo-
acondicionan sus músculos para aumentar el desempeño durante las competencias.
En este sentido, durante muchos años se pensó que si una
persona se cansaba con facilidad mientras corría, el problema radicaba en lo
entrenados que estuvieran sus músculos, el corazón, los pulmones y en la
frecuencia de su ritmo respiratorio. Sin embargo, experimentos recientes
demostraron que el cerebro tiene una fuerte influencia dentro de este proceso,
ya que el problema radicaría en la forma en la cual interpreta las señales que
envía el cuerpo. Es decir, el límite físico en el desempeño deportivo estaría
impuesto por el cerebro.
Bajo la hipótesis de que la fatiga mental afecta de manera
negativa al rendimiento físico, Samuel Máncora – investigador de la Universidad
de Kent en Chatham, Gran Bretaña- llevó adelante una serie de experimentos que
no sólo la confirman sino que podrían cambiar la forma en que concebimos el
practicar deportes. “El efecto negativo del trabajo mental prolongado sobre el
desempeño físico es tan grande como el cansancio muscular (…)”, dijo Máncora.

Para demostrar que entrenando el cerebro para que se
acostumbre al cansancio puede derivar en mejor desempeño deportivo, Máncora
realizó una serie de experimentos. Éstos consistían en cansar de forma
sistemática la mente de los pacientes, buscando ejercitar el cerebro para que
fuera más resistente a la actividad física. Estos experimentos se basaron en
dos etapas diferentes: en la primera, 16 participantes tuvieron que pedalear al
80 por ciento de su potencia máxima luego de realizar una actividad cognitiva
exigente durante 90 minutos, basada en identificar triángulos, círculos y las
letras A y X en una pantalla, presionando un botón diferente para cada uno de
los casos.
En la segunda etapa, los participantes tuvieron que pedalear
al 80 por ciento de su potencia máxima luego de estar expuestos a documentales
emocionalmente neutros por 90 minutos.
A partir de la comparación de la primera fase del
experimento con la segunda, los resultados revelaron que el estado de fatiga
mental reduce el tiempo de resistencia física. Pero, además, se comprobó que
repitiendo sistemática ejercicios como el desarrollado durante la primera etapa
del estudio, el cerebro genera resistencia a la fatiga, mejorando el desempeño
físico.
Alex Hutchinson, un corredor de 37 años, se expuso a esta
experiencia acompañado y dirigido por Máncora. En su caso, el aumento del
tiempo del ejercicio fue progresivo: primero unos pocos minutos, luego treinta,
después sesenta y finalmente ochenta. Luego de unas semanas de entrenamiento
cognitivo y físico, Hutchinson se presentó a una maratón y notó una mejora
significativa en la reducción de tiempos y el aumento de la resistencia física
durante la carrera. Al igual que los sujetos que participaron del experimento
realizado en el laboratorio de Máncora, el desempeño deportivo de Hutchinson
mejoró en un 23 por ciento promedio.
Esta serie de estudios son importantes para comprender que
la actividad deportiva no sólo depende de la capacidad física que tiene el ser
humano, sino de su capacidad mental. El entrenamiento del cerebro puede mejorar
el modo en que una persona realiza ejercicio físico, incrementando su
rendimiento.
Por otra parte, el alcance de estos resultados no sólo es
valioso para los deportistas, sino que puede aplicarse en los entrenamientos
militares, donde el cansancio y la falta de sueño suelen ser frecuentes; e
incluso puede beneficiar a los pacientes afectados por el síndrome de fatiga
crónica.
¿Qué piensas sobre este descubrimiento?

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